
«Tzu Jan*, divino tesoro.»
Cada día de clase deberíamos conocer algo nuevo evitando por todos los medios anclarnos en la tediosa repetición. Nuestro Tai Chi debe renovarse diariamente. Aproximarnos a él desde nuevas perspectivas. Enriquecer «lo de siempre» abordándolo desde enfoques distintos, nuevos aspectos en los que profundizar. La investigación y la experimentación serán imprescindibles. La creatividad y la intuición resultarán de gran ayuda. Tener una buena predisposición y abrirse a todo ello será lo que día a día aporte más y más significado a nuestro Tai Chi.
En este cuaderno de Tai Chi y Chi Kung iremos anotando algunos de estos enfoques creativos que consolidarán nuestro progreso al ser aplicados en nuestras clases.
Un enfoque lúdico (incluso juguetón*, sin dejar de ser maduro y riguroso) consolidará la práctica del Tai Chi y sus progresos.
*Tzu Jan: Es una expresión que junto con Wu Wei definen en gran medida el modo de obrar Taoísta. Tzu Jan aplicado a la práctica del Tai Chi y del Chi Kung se refiere a: La flexibilidad de la técnica, encontrando lo preciso en cada momento. De su aplicación resulta un sistema polivalente que busca el resultado efectivo en el Tai Chi y el Chi Kung en lugar de su parte estética más exhibicionista. Durante décadas Tzu Jan ha sido referente de eficacia por sus logros, aunque no siempre entendido y muchas veces criticado por no adaptarse “a la usanza” o a los encorsetados intereses federativos, siendo un método muy valorado entre los practicantes de Tai Chi y Chi Kung más serios.
*Juguetón: El Taoísmo insiste en volver a ser «como un niño», a cómo éramos de niños (sin el frecuente malentendido y muy lastimosa interpretación de adoptar conductas «infantiloides» sino más bien a regresar al «Ser original» anterior al condicionamiento propio de la vida, a dejar de creer en el cartesiano «Yo soy yo y mis circunstancias»). Deshacerse de todo lo adquirido: inercias, rutinas, prejuicios, Etc… Volver a explorar, investigar, experimentar, tantear, ensayar, Etc… En definitiva aprender con la seriedad, el rigor y el deleite con los que un niño se toma «el jugar». Básicamente: Volver a afrontarlo todo como si fuera la primera vez que se hiciera y a desarrollarlo desde ese renovador punto.