Tai Chi y Chi Kung: El equilibrio (pero en la fuerza)

Para los principiantes* de Tai Chi y Chi Kung la noción de equilibrio se reduce básicamente en ser capaces de mantenerse «a la pata coja» sin titubeos. No está mal pero no es una visión muy estrecha de lo que significa el equilibrio en Tai Chi.

El equilibrio para los practicantes de Tai Chi debe ser uno de los campos de investigación más amplio y profundo, tanto a nivel físico como mental/emocional. Pero ya que somos principiantes (de lo contrario no estaríamos leyendo esto) vamos a empezar por lo básico: El Equilibrio Corporal (aunque más allá de «la pata coja»).

Lo primero es aprender a concebir el equilibrio de una manera mucho más amplia para ir descubriendo diferentes enfoques y métodos de aproximación. Esta nueva ficha del «Cuaderno de Clase de Tai Chi y Chi Kung» va a tratar sobre el equilibrio en la fuerza (en la fuerza física).

LA FUERZA JUSTA Y NECESARIA (quédate con este primer concepto).

Para descorchar una botella de champán no necesitamos la misma fuerza (o energía) que para desenroscar el tapón de un refresco. Esto es algo que debe observarse constantemente a la hora de practicar Tai Chi.

Hay que observar: ¿Cuánta fuerza/energía está requiriendo este movimiento? ¿En qué músculos? ¿Estoy tensando la mandíbula o frunciendo el ceño? ¿Es necesario para el movimiento o estoy malgastando fuerza?

Hay que investigar y ensayar: ¿Requiere la misma fuerza levantar sólo un brazo aisladamente que levantar los dos simultaneamente? ¿Y si le sumo una «Patada de Talón» mis brazos demandan más o menos energía? ¿Se vuelven más pesados o ligeros?

Es fundamental ir familiarizándose con estos métodos porque son la primera fase para más tarde llegar al auténtico punto de interés sobre el equilibrio de la fuerza que trataremos en próximas* fichas. Un campo tan amplio y profundo no cabe en una sola ficha.



*Se considera principiante a aquellas personas que llevamos pocos meses practicando Tai Chi y Chi Kung (Obvio). También debemos considerarnos principiantes aquellos que realizamos «impecablemente» la Forma de 24 tras haberla practicado 2 horas a la semana, durante 9 meses al año, a lo largo de 6 años pero que cuándo se nos pide realizar, por ejemplo, «La Grulla Blanca extiende sus Alas» a lado cambiado, nos frustramos porque somos incapaces (Basado en hechos reales). También debemos considerarnos principiantes cuando en 14 años práctica no hemos oído aún hablar sobre la respiración, ni la práctica de la respiración en el Tai Chi (Hechos reales, nuevamente).También aquellos que realizamos Formas con mano vacía, con caña de bambú, con abanico, con lanza, con espada o sable (o lo que encontremos por clase) y aún no hemos practicado ni una sola hora seguida de Quietud en toda nuestra vida. También se considera principiante a todo practicante de Tai Chi sin excepción, porque «Cuánto más nos sumergimos en la práctica del Tai Chi, más principiante nos volvemos».

*Próximas fichas sobre la Fuerza: LA CORRECTA APLICACIÓN DE LA FUERZA. EL FLUJO DE LA FUERZA. Y alguna cosilla más que se nos vaya presentando durante la práctica.

El Tai Chi es inabarcable para el intelecto.

CUENTO TAOÍTA:

“Un ciempiés se encuentra con una hormiga.
La hormiga sorprendida por la graciosa maestría con la que el ciempiés mueve sus innumerables patas no duda en preguntarle cómo es capaz de semejante proeza. El ciempiés nunca se había planteado tal cosa, aun así intentó explicárselo a la hormiga:
– Primero muevo la pata derecha… No, no… primero muevo la pata izquierda… No, no… Primero muevo cualquiera de las dos patas y luego… No, no… Primero muevo una pata sí y una pata no de cada lado… No, no… Primero muevo una pata sí y una pata no de cada lado pero todas a la vez… No, no…
La hormiga se alejó, dejando allí clavado al ciempiés, que ahora no sólo no era capaz de explicar su movimiento sino que también era incapaz de moverse.”


Cuando el intelecto (la inteligencia analítica) intenta compartimentar (dividir y subdividir; ordenar y reordenar; definir y redefinir; acordar y reacordar) el Tai Chi y el Chi Kung, bloquea todo el fluir natural e instintivo del propio movimiento*.


*»Tú no creaste tu cuerpo, y tampoco eres capaz de controlar las funciones corporales. En tu cuerpo opera una inteligencia mayor que la mente humana. Es la misma inteligencia que lo sustenta todo en la naturaleza. Para acercarte al máximo a esa inteligencia, sé consciente de tu propio campo energético interno, siente la vida, la presencia que anima el organismo.»
Fragmento del libro «El Poder del Ahora» de Eckhart Tolle.

La Forma, una pequeña parte del Tai Chi.

«Un puño vacío para engañar a un niño»
Shi Hui Feng – Maestro de Tai Chi hablando sobre la Forma.

Y es que se trata de un engaño muy común en el que caemos la gran mayoría de practicantes de Tai Chi. Nos engañamos a nosotros mismos al perseguir la realización de la coreográfica Forma como único objetivo. Una vez que hemos caído en esa trampa cuesta mucho liberarse.
La Forma tan sólo es un pequeña parte del Tai Chi pero la confusión, el engaño, el caer en la trampa; se produce porque la Forma es una parte fundamental del Tai Chi. Sin Forma no hay Tai Chi, sin Tai Chi no hay Forma.

«Se modela el barro para formar una vasija,
pero el vacío en su interior es lo que le confiere su utilidad.»
(Extracto del Poema 11* del libro Tao Te Ching de Lao Tze.)

¿El vino es la botella, o el vino es su contenido? Del mismo modo la Forma de Tai Chi es un mero contenedor para el Tai Chi ¿LLamarías vino a una botella vacía de contenido? Pues eso es exactamente uno de los errores (más perjudiciales y más extendidos) a la hora de entender y de referirse al Tai Chi: Llamamos Tai Chi a una Forma vacía de contenido.

El Tai Chi que introducimos en la Forma es lo que confiere utilidad a la Forma.

Es algo que tenemos que tener muy claro a la hora de afrontar una clase de Tai Chi. De ese modo habremos solventado la confusión, comprendido el engaño y evitado la trampa. Este punto de partida es el acertado porque prestaremos atención a la Forma pero priorizando su contenido.

Desde esta perspectiva la Forma se a-moldará al Tai Chi y no el Tai Chi a la Forma. Amoldar el Tai Chi a la Forma es limitar, reducir, constreñir, empobrecer; tanto al Tai Chi como a la Forma. Amoldar la Forma al Tai Chi es liberar a ambos.

Tai Chi y Forma se alimentan el uno al otro, aumentan, se expanden y se enriquecen; simultáneamente sin limitación alguna.

Así que «aunque la mona se vista de seda (con cuello Mao, música oriental de fondo, inciensos, lienzos chinos en las paredes, abanicos, espadas, sables; y exteriorice fluidez, suavidad, armonía, viajes a China, palabras en Chino, títulos y asistencias a eventos, Etc…) mona se queda.»


*Poema 11 (Completo) del Tao Te Ching de Lao Tze.

«Treinta radios de una rueda convergen en un eje,
pero el vacío del centro es lo que le confiere utilidad.
Se modela el barro para formar una vasija,
pero el vacío en su interior es lo que le confiere su utilidad.
Suelos, paredes y techos conforman la casa,
pero el vacío en forma de puertas y ventanas es lo que le confiere utilidad.
Así pues, lo que tiene forma es de interés,
pero en lo que no la tiene reside su utilidad.»

El Tai Chi no se aprende, se libera.

Trata de comprenderlo.
«El Tai Chi ya está dentro de ti, lo único que harás será exteriorizarlo.»
«El Tai Chi no lo inventaron, lo descubrieron. El Tai Chi no se creó, se encontró.»

Ahí se encierra otra de las claves más significativas para todo practicante serio de Tai Chi.
¿Si el Tai Chi y el Chi Kung ya están dentro de nosotros, de qué serviría buscarlo en el exterior?*
Lo externo es muy sencillo de aprender. Las Figuras de la «Forma de 10» pueden aprenderse todas mediante imitación mirando un Youtube en menos tiempo de lo que nos llevaría aprender 10 pasos de la coreografía de la canción del verano. Lo externo (superficial por definición) no representa mayor dificultad porque estamos muy familiarizados con la imitación y la memorización a la hora de incorporar conocimientos. La dificultad, si es que la hay en la práctica del Tai Chi, radica en ir hacia dentro, hacia el interior de uno mismo, al rescate de esos conocimientos que ya están dentro de nosotros y que no han venido desde fuera.

Una clase de Tai Chi fructífera es aquella en la que aprendemos a mirar hacia dentro de nosotros mismos para luego exteriorizar aquello que encontremos mediante un tipo de expresión corporal «en código Tai Chi», que casualmente resulta ser un código muy natural, intuitivo y acertado para el mutuo enriquecimiento de lo interno y lo externo.

Los métodos que existen para «ir hacia dentro» son muy variados, pero todos parten de una misma base inamovible: «No ir hacia fuera»*. Se trata de un método de introspección muy común que consiste en concentrar nuestra atención y observar los sucesos internos (sensaciones físcias, mentales, emocionales, Etc…) e interactuar con ellos desde ellos y para ellos (pero nos desviaríamos del tema central de esta ficha del cuaderno si quisiéramos profundizar en este momento en cada uno de los múltiples sucesos internos. Todos ellos merecen comentarios más extensos que intenten facilitar su interacción con el Tai Chi, que es una de las partes más importantes de toda práctica).

*Extracto del Poema 54 del Tao Te Ching de Lao Tze.
«Sin salir de casa se puede conocer el mundo».

*Extracto del Poema 52 del Tao Te Ching de Lao Tze.
«Quien tapa los orificios, y cierra las puertas, vivirá sin problemas.
Quien abre los orificios, y aumenta sus trabajos, vivirá su vida asediado.»



NOTA: Ni mucho menos es necesario comulgar con estas palabras, es suficiente con saber que existen otros modos de enfocar el Tai Chi, tan errados y tan acertados como cualquiera de los posibles.



Cuaderno Tai Chi – Chi Kung

«Tzu Jan*, divino tesoro.»

Cada día de clase deberíamos conocer algo nuevo evitando por todos los medios anclarnos en la tediosa repetición. Nuestro Tai Chi debe renovarse diariamente. Aproximarnos a él desde nuevas perspectivas. Enriquecer «lo de siempre» abordándolo desde enfoques distintos, nuevos aspectos en los que profundizar. La investigación y la experimentación serán imprescindibles. La creatividad y la intuición resultarán de gran ayuda. Tener una buena predisposición y abrirse a todo ello será lo que día a día aporte más y más significado a nuestro Tai Chi.

En este cuaderno de Tai Chi y Chi Kung iremos anotando algunos de estos enfoques creativos que consolidarán nuestro progreso al ser aplicados en nuestras clases.

Un enfoque lúdico (incluso juguetón*, sin dejar de ser maduro y riguroso) consolidará la práctica del Tai Chi y sus progresos.

*Tzu Jan: Es una expresión que junto con Wu Wei definen en gran medida el modo de obrar Taoísta. Tzu Jan aplicado a la práctica del Tai Chi y del Chi Kung se refiere a: La flexibilidad de la técnica, encontrando lo preciso en cada momento. De su aplicación resulta un sistema polivalente que busca el resultado efectivo en el Tai Chi y el Chi Kung en lugar de su parte estética más exhibicionista. Durante décadas Tzu Jan ha sido referente de eficacia por sus logros, aunque no siempre entendido y muchas veces criticado por no adaptarse “a la usanza” o a los encorsetados intereses federativos, siendo un método muy valorado entre los practicantes de Tai Chi y Chi Kung más serios.

*Juguetón: El Taoísmo insiste en volver a ser «como un niño», a cómo éramos de niños (sin el frecuente malentendido y muy lastimosa interpretación de adoptar conductas «infantiloides» sino más bien a regresar al «Ser original» anterior al condicionamiento propio de la vida, a dejar de creer en el cartesiano «Yo soy yo y mis circunstancias»). Deshacerse de todo lo adquirido: inercias, rutinas, prejuicios, Etc… Volver a explorar, investigar, experimentar, tantear, ensayar, Etc… En definitiva aprender con la seriedad, el rigor y el deleite con los que un niño se toma «el jugar». Básicamente: Volver a afrontarlo todo como si fuera la primera vez que se hiciera y a desarrollarlo desde ese renovador punto.

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